INTELIGENCIA EMOCIONAL - creAciendo
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INTELIGENCIA EMOCIONAL

Goleman (1995) define la inteligencia emocional como : “la capacidad de reconocer nuestros propios sentimientos y los de los demás, de motivar- nos y de manejar adecuada- mente las relaciones”. Capacidad para la auto-reflexión: Identificar las propias emociones y regularlas de forma apropiada.

Afortunadamente, desde hace ya tiempo, se le está dando el papel de importancia y relevancia que tienen las emociones en nuestro desarrollo y en nuestra vida. Obviar las emociones, nos dejaría miopes ante el conocimiento y tratamiento de la conducta humana. Siempre se ha valorado más los aspectos inteligentes o racionales (lo que mide el CI) pero sólo esa perspectiva cojea, ya que como sabemos, las emociones están integradas en nuestro sistema nervioso, por lo que induce a la acción automática, por lo que nuestra inteligencia y raciocinio se ve mermada.

Siendo conscientes de esto, y sabiendo que desde la Disciplina Positiva, uno de los principios es la conexión emocional antes que la corrección, vemos de vital importancia trabajar la Inteligencia Emocional, tanto en adultos como en niños y niñas.

Identificar y ser conscientes de las emociones

«Tu cerebro, cuando te enfadas cambia, ¿sabes? se pone rojo, y entonces no sabes lo que haces» Rafa, 6 años.

Sí, Rafa con 6 años fue capaz de identificar que hay una emoción que es el enfado, que afecta a su cerebro que es como un ordenador central, y que cuando está así él no lo puede controlar. ¡Impresionante!

¿Seríamos muchos adultos capaces de ser tan conscientes de como nos sentimos o como nos hemos sentido?

Aceptación de la emoción

Las emociones no son malas ni buenas. La emociones son vitales. así que es importante que sintamos sin temor, sin culpabilidad y sin miedo, para descubrirnos a nosotros mismos y poder desarrollarnos como queremos.

En la mayoría de las ocasiones luchamos contra las emociones negativas. Como padres les decimos a los niños y niñas «¡no te enfades! ¡no llores! ¡no tengas miedo!», luchamos y les hacemos luchar contra su emoción. Así nos enseñaron, hay que reprimir ciertas emociones porque no están bien, o molestan, y así los hacemos con la infancia. Pero tiene consecuencias en el desarrollo psicosocial.

Por eso, hay que aceptar. Tengo derecho a enfadarme, o a estar triste, me puedo dar permiso para sentir miedo. Las emociones son normales.

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